Gabriel García Margaix, Gerente de Desarrollo Corporativo en DynamizaTIC.

En el mundo globalizado en el que nos encontramos, vivimos rodeados de “datos” de todo tipo. Y en el mundo de la empresa los sistemas de información nos permiten acceder con rapidez a información sobre clientes, facturación, pagos y cobros, estados de tesorería, de producción o de almacén. Y toda esta cantidad de datos se convierte en un tesoro en nuestras manos, con el que se pueden establecer correlaciones y análisis y perfilar conclusiones para convertirlos en información y después en conocimiento para la ayuda en la toma de decisiones.

En un caso práctico, por ejemplo, un director comercial recibe las estadísticas de negocio de una determinada región con resúmenes parciales por zonas. A esto lo denominamos “datos”. Pero para convertirlos en conocimiento, antes deberemos transformarlos en información. Compararlos con otros territorios similares, con otros periodos temporales, con cuotas de ventas planificadas.
En este proceso de transformación en el que los datos se convierten en información, se han de tener en cuenta cuatro aspectos: la cantidad suficiente de información, la selección del momento temporal más oportuno para recibirla, que ésta sea significativa para la función que la precisa y exacta para aportar confianza y calidad en los resultados.

Qué la cantidad de información sea suficiente es primordial para la toma de decisiones, así como saber discernir entre la que resulta útil y la que es irrelevante.
Gestionar correctamente la oportunidad es elegir el mejor momento de recibirla y tomar las medidas necesarias cuando sea más oportuno.
La función y la responsabilidad del solicitante deben ser acordes con el tipo de información que se recibe y por tanto significativa para el personal que deberá gestionarla.

Por último, la confianza que ofrezca la información dependerá de la exactitud y la calidad de la misma. Será necesario adecuar y armonizar la exigencia de calidad al coste de los recursos y las dedicaciones necesarias.

En Valencia, la industria agroalimentaria usa maquinaria como las “Clasificadoras” para la selección de las naranjas y la clasificación en base a su tamaño. Partiendo de esta “figura”, el objetivo de nuestro “Clasificador particular de información” será priorizar, clasificar, combinar y finalmente convertir los datos en conocimiento.

Para hacer frente a este desafío, contamos con la principal materia prima que denominamos “información” y para llegar a ese conocimiento la que se conoce como “Inteligencia de Negocios” que es, la optimización de los recursos, el control del cumplimiento de los objetivos planificados y la capacidad para tomar las decisiones correctas en la búsqueda de los mejores resultados.
Con la ayuda de herramientas de BI (Bussines Inteligence) como Power BI y de empresas especialistas en su implantación como DynamizaTIC, podemos fabricar conocimiento para transformar nuestras empresas.

Ha llegado el momento de plantearse decididamente su uso y contar con potentes aliados que impulsen nuestros negocios en la buena dirección.

2018-02-21T11:03:34+00:00 diciembre 21st, 2016|Sin comentarios

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